El
presidente de Corea del Sur, Yoon Suk-yeol, sorprendió al país al declarar la
ley marcial, una medida extrema que transfiere el control civil al Ejército y
permite suspender derechos fundamentales como la libertad de expresión y
reunión.
Además, las
actividades de la Asamblea Nacional (Parlamento) y los partidos políticos
quedaban prohibidos.
Yoon
justificó su decisión alegando la presencia de "fuerzas
antiestatales" influenciadas por Corea del Norte.
La decisión
fue rechazada por la Asamblea Nacional, que calificó la medida como
inconstitucional, y provocó una ola de protestas masivas frente al Parlamento.
Incluso
miembros del partido oficialista mostraron su desacuerdo, lo que aumentó la
presión sobre el mandatario.
Horas
después, y tras una intensa oposición política y social, Yoon se vio obligado a
retirar la declaración de ley marcial y dejó en evidencia su aislamiento
político.
Esta es la
primera vez desde la transición democrática de 1987 que un presidente intenta
activar esta medida, considerada como un último recurso para situaciones de
emergencia extrema.

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