En el siglo XX, Cuenca estuvo marcada por una serie de accidentes aéreos que quedaron registrados en las páginas de El Mercurio. Ya sea en los propios espacios del cantón o en las rutas que cubrían los pilotos para llegar a la ciudad, los sucesos provocaron pérdidas humanas que no se han vuelto a repetir en los últimos cuarenta años.
Aun así, los accidentes todavía se mantienen en la memoria de los cuencanos. Basta con preguntar a los padres o a los abuelos para que se rememore lo que se vivió en los años en los que ocurrieron los desastres.
En la ciudad hay dos accidentes que más resonaron: el que ocurrió en el Medio Ejido y el que sucedió en Ricaurte.
Empecemos con el primero: el 17 de julio de 1946, un bimotor de la empresa Andesa, con ocho miembros de tripulación y 25 pasajeros, se disponía a aterrizar en Cuenca.
Sin embargo, el bimotor cuando estaba por tocar la pista se volvió a elevar por la “evidente pérdida de espacio en la pista”, escribiría 75 años después en este mismo medio el investigador Diego Rodríguez.
El bimotor logró elevarse para pasar por encima de lo que hoy es el centro de Cuenca para luego impactarse dos veces. La primera contra copas de árboles y la segunda en las inmediaciones en donde actualmente se encuentra el estadio.
El accidente provocó la muerte de todos los tripulantes y de 23 pasajeros. Únicamente sobrevivió un hombre de 55 años y su sobrina de 4 años.
El peor accidente de Ecuador
Un segundo accidente llegaría casi 37 años después, la mañana del 11 de julio de 1983. Ese día, un avión de la compañía Tame, que había sido adquirido por el presidente Jaime Roldós, se estrelló en el cerro Bazhún de la parroquia Ricaurte.
El suceso fue cubierto ampliamente por diario El Mercurio porque se convirtió en el accidente aéreo más grave que ha tenido el Ecuador. 119 personas murieron luego de que el avión golpeara el cerro. Entre los fallecidos estuvo un compañero de la redacción de este medio de comunicación, Iván Salgado.
Luego de las investigaciones, se concluyó que el suceso había ocurrido por un error humano que dio fin a una serie de accidentes que se habían registrado desde 1976 en la ruta aérea que llevaba a Cuenca, y que fue llamada por El País de España como “la ruta de la muerte”.
De acuerdo a los registros de El Mercurio de esa época, el 15 de agosto de 1976, un avión que cubría la ruta Quito-Cuenca desapareció con 59 personas a bordo. La aeronave no sería encontrada hasta octubre de 2022 por dos andinistas en el volcán Chimborazo.
Mientras que el 4 de septiembre de 1977, otro avión se chocó en el cerro Zhañón, en la parroquia Tarqui. 33 personas fallecieron en el accidente.

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